A ese Cristo que me enamora, lo encuentro en el RC

rostro de cristo 5 caminando juntos

Como cristianos levantamos constantemente nuestra mirada a Cristo, y nos mantenemos así, mirando a Cristo, buscando a Cristo, dejándonos mirar y buscar por Él, por su amor. Y si esto lo debemos hacer siempre, más aún en este día en que celebramos una fiesta muy especial: Cristo Rey, Cristo centro de nuestras vidas, Cristo Rey y centro de todo, del universo. Es nuestra fiesta patronal, del Regnum Christi y de los legionarios de Cristo, y esto es para nosotros motivo de inmensa alegría y de compromiso. Y además en este año que celebramos los 75 años de vida como comunidad evangelizadora.

  1. Miremos a Cristo, a ese Cristo que nos conquista y nos enamora con esa entrega suya tan total.

Ese Cristo de amor misericordioso, de mirada comprensiva. Ese Cristo que viene a salvar, no a juzgar ni a condenar, sino a dar su vida por nosotros. Ese Cristo que nos tiende una mano y nos levanta, que con su mirada serena y comprensiva nos rescata y nos dice: Tú vales mucho para mí, por ti muero en la cruz. Ese Cristo que toma muy en serio nuestra libertad y nuestro amor, que nos respeta pero también nos pide compromiso y amor real, como buen amigo .Cristo coronado de espinas y flagelado, débil y humilde, servidor, no arrogante. Ese Cristo que pasa suavemente a mi lado y me llama con voz cálida: Ven y sígueme.Ese es Cristo, el Cristo que me enamora porque me ama profundamente. El Cristo que conquista mi corazón con su amor tierno, misericordioso, comprometido.

Miremos a Cristo. No quitemos la mirada de Cristo, y aprendemos a mirar a todos como Cristo los mira.

Ese Cristo alegre que va por los caminos de Galilea y de Argentina llamando y buscando a los pecadores para que se conviertan, para que vuelvan a Dios. Que pasa por Galilea y por Argentina llamando discípulos para que estemos con Él, para que le conozcamos, para que nos enamoremos y para que seamos sus misioneros.

Ese Cristo amoroso, porque ama mucho y así conquista nuestro amor. Ese Cristo que no se impone sino que se propone. Así está ante Pilatos, como hemos escuchado ahora en la lectura del evangelio.

Ese Cristo que es Maestro de vida, que nos enseña no con largos discursos sino con su ejemplo de entrega total en la cruz y en la Eucaristía.

Estamos celebrando la Eucaristía, la santa misa, el sacramento de su presencia. Y aquí, les invito a que contemplemos a Cristo, que nos quedemos un ratito mirándolo.

2. A este Cristo lo encontramos y lo seguimos y lo transmitimos en una comunidad, en esta comunidad Regnum Christi.

A este Cristo nos lo presentan y nos hablan de Él nuestros sacerdotes, religiosos, consagradas, catequistas, nuestros padres. ¡Qué importante es que los que tienen que transmitir a Cristo primero lo hayan experimentado de verdad en su corazón! Transmitir la fe, transmitir el amor es mucho más que enseñar en catecismo, es enseñar a vivir con amor en toda la vida, en todos los aspectos de la vida.

Algunos pertenecemos a esta comunidad como sacerdotes legionarios de Cristo, otros como consagradas laicas, otros como laicos comprometidos y otros como amigos que participan de esta espiritualidad y modo de seguir a Cristo.Y esta comunidad está –estamos- celebrando ahora los 75 años de su inicio, y por eso el Papa Francisco nos ha concedido un año jubilar con indulgencia plenaria si realizamos algunos actos buenos, como está en la hoja que tienen.

Uno de esos actos es renovar nuestro compromiso personal con Cristo. Y para ello ahora primero los sacerdotes junto con las consagradas vamos a renovar nuestros votos. Y luego ustedes, laicos, pueden renovar su compromiso. En la hoja que tienen, está la oración de renovación. Quien ya hizo formalmente en su día este compromiso lo puede renovar. Quien no lo ha hecho, puede ver en qué consiste y también rezarlo.

Esta comunidad que ha generado varias obras de evangelización, como este colegio Oakhill, el colegio Mano Amiga, Juventud y Familia Misionera, Escuela de la Fe, Edificar la Familia, Anspac, Virgen Peregrina y otras muchas iniciativas en muchos países, que sirven y ayudan para conocer, amar y seguir mejor a Jesucristo.

A mí, a muchos de nosotros, nos han enseñado y transmitido a Cristo en esta comunidad del Regnum Christi, de los legionarios de Cristo. En esta comunidad yo he conocido a Cristo y he aprendido a amarlo y a seguirlo, y esta comunidad me ayuda a seguirlo y a cumplir su mandato de ir por todo el mundo a predicar su evangelio.

A Dios, a Cristo, lo encontramos y lo vivimos a través de la Iglesia, a través de nuestra familia –iglesia doméstica-, a través de nuestra parroquia, de nuestro colegio, a través de esa comunidad cristiana que me arropa y envuelve y me protege y me nutre. Por eso es tan importante la comunidad.

(Homilía en el Colegio Oakhill, Pilar, Buenos Aires, 21 noviembre 2015)

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