Amistad

el valor de la amistad

El filósofo griego Sócrates aseguraba que prefería un amigo a todos los tesoros del rey Darío. Para el poeta latino Horacio, un amigo era la mitad de su alma. San Agustín no vacilaba en afirmar que lo único que nos puede consolar en esta sociedad humana tan llena de trabajos y errores es la fe no fingida y el amor que se profesan unos a otros los verdaderos amigos. El ensayista español Ortega y Gasset escribía que una amistad delicadamente cincelada, cuidada como se cuida una obra de arte, es la cima del universo. Y el propio Cristo, ¿no usó, como supremo piropo y expresión de su cariño a sus apóstoles, el que eran sus amigos porque todo lo que ha oído a su Padre se lo dio a conocer?

Definición de amistad

La amistad es la virtud que nos lleva a una relación sólida, profunda, desinteresada y recíproca con otra persona. Relación basada en intereses y metas comunes que no se acaba con el tiempo o la distancia y que lleva a ambas partes a enriquecerse mutuamente, a ayudarse a crecer como personas, a desarrollar todas sus potencialidades y a superarse en la vivencia de la virtud.

Aristóteles hablaba, hace ya muchos siglos, de tres condiciones para que exista la amistad:

  1. querer el bien del otro, apreciarle por lo que es en sí mismo y desear que sea feliz, que triunfe, que se realice plenamente.
  2. que el otro quiera mi bien, me ame a mí como yo le amo a él.
  3. que haya conocimiento del mutuo afecto, que se sepa por las dos partes que hay amor.

Volvamos a escuchar a Aristóteles. Para él, no es verdadera la amistad basada en el placer, como tampoco lo es la que se construye sobre la utilidad.

El camino para lograr la verdadera amistad que todos desearíamos es difícil y arduo. Inicia cuando uno deja de ser el centro de su vida y empieza a girar en torno al otro. Cuando uno, como repetía Aristóteles, llega a ser “virtuoso”, bueno, desinteresado, capaz de dejar egoísmos o avaricias para ganar y ser más gracias al amor.

La amistad se da entre iguales, entre dos personas que se ven iguales y se tratan siempre como iguales.

¿Por qué nos interesa formar la virtud de la amistad?

  1. Porque la vivencia de la amistad implica la vivencia de otras virtudes como son la generosidad, sinceridad, disponibilidad, fidelidad, comprensión, confianza mutua, honestidad, entrega, compromiso, servicio y respeto, dando siempre lo mejor de uno mismo, virtudes todas muy importantes y necesarias para la vida de cada persona.
  2. Porque una buena amistad lleva a ambas partes a ayudarse a crecer, enriquecerse, ser mejores, desarrollar todas sus potencialidades y superarse en la vivencia de la virtud.
  3. Porque para poder tener buenos amigos primero hay que ser buen amigo, es decir, darse a los demás, siendo sincero, respetuoso y generoso. Es una condición para formar la amistad.
  4. Porque la fidelidad en la amistad lleva a la superación mutua y a trabajar para construir y fortalecer cada vez más la amistad.

Lo que facilita vivir la amistad

  • Una personalidad comunicativa y amable; el temperamento jovial y alegre.
  • La bondad sincera, el deseo de hacer el bien y preocuparse por los problemas de los demás.
  • La sinceridad y la franqueza.
  • El deseo natural de pertenecer a un grupo y ser aceptado.
  • El temperamento extrovertido tendrá más facilidad para lograr esto pues se relacionará más fácilmente.
  • La capacidad de comprensión y compasión en las mujeres favorece una amistad sólida y profunda.
  • La capacidad de asimilar reglas les permite ya participar en actividades que pueden favorecer el surgimiento de nuevas amistades.
  • La estabilidad emocional y la disminución del egocentrismo.
  • La lealtad porque es la virtud que ayuda a la persona a mantener, aceptar y trabajar por los vínculos con el amigo.
  • La generosidad que ayuda a trabajar por el bien del otro, teniendo en cuenta lo que necesita para ser mejor siempre con una actitud de servicio.
  • El pudor porque controlará la entrega de aspectos de su intimidad y favorecerá el respeto hacia la propia persona y hacia los demás, requisito indispensable para una verdadera amistad.
  • La comprensión ayudará a ver la vida desde la perspectiva del otro.
  • La confianza y el respeto conducen a mostrar interés y creer en el amigo y en sus posibilidades de mejorar continuamente.

Qué dificulta la vivencia de esta virtud

  • Los temperamentos tímidos o introvertidos pueden llevar a tener pocas amistades.
  • Los temperamentos egocéntricos que prefieren recibir que dar.
  • El temperamento intolerante o egoísta.
  • Las personalidades orgullosas, altaneras o quisquillosas porque incapacitan para el autoanálisis y la reflexión sobre sí mismos.
  • La cavilosidad o la envidia propias de la psicología femenina pueden entorpecer el logro de esta virtud como algo sólido y estable.
  • La inquietud por tener muchos amigos, la superficialidad más propia del hombre, y el afán de reconocimiento social porque pueden empobrecer esta virtud.
  • La propuesta egoísta y narcisista de vida que propone el mundo puede dificultar la vivencia de una verdadera amistad.
  • La pretensión de dominar al amigo y de adaptarle a mis planteamientos y necesidades.

Utopías de la amistad

  • Tener un millón de amigos, cuando realmente tenemos capacidad para tener unos pocos buenos amigos, y muchos conocidos.
  • Pretender que la amistad sea para siempre; decae cuando hay distanciamiento.
  • Pretender armonía perfecta y total entre los amigos, una similitud total.

Seis pilares sostienen la verdadera amistad:

  • El respeto a lo que el amigo es y como el amigo es.
  • La franqueza, que está a media distancia entre la simple confianza y el absurdo descaro.
  • La confidencia o intimidad espiritual compartida.
  • La generosidad como don de sí, no como compra del amigo con regalos.
  • La aceptación de fallos.
  • La imaginación, para superar el aburrimiento y hacer fecunda la amistad.
  • La apertura.

La amistad con Cristo

Jn 15, 12 “Este es el mandamiento mío: que os améis los unos a los otros como yo os he amado. 13 Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos. 14 Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. 15 No os llamo ya siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a vosotros os he llamado amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer”.

Jesús lloró por su amigo Lázaro Jn 11, 35 “Jesús se echó a llorar. 36 Los judíos entonces decían: «Mirad cómo le quería»”.

“Si Jesús está contigo, no podrá dañarte ni derrotarte ningún enemigo espiritual. Quien halla a Jesús, a su amistad y enseñanzas, halla el más rico tesoro. El mejor de todos los bienes. Pero quien pierde a Jesús y a su amistad, sufre la más terrible e inmensa pérdida. Pierde más que si perdiera el universo entero. La persona que vive en buena amistad con Jesús es riquísima. Pero la que no vive en amistad con Jesús es paupérrima y miserable. El saber vivir en buena amistad con Jesús es una verdadera ciencia y un gran arte. Si eres humilde y pacífico, Jesús estará contigo. Si eres piadoso y paciente, Jesús vivirá contigo… Fácilmente puedes hacer que Jesús se retire, y ahuyentarlo, y perder su gracia y amistad, si te dedicas a dar gusto a tu sensualidad y a darle importancia exageradamente a lo que es material y terreno” (Kempis, Imitación de Cristo, II, 8).

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