Las reformas de Francisco

PAPA FRANCISCO

Parece que el Papa Francisco es un gran reformador; así lo quieren retratar muchos.

Tal vez algunos olvidan que la Iglesia siempre ha tenido, tiene y tendrá colgado el cartel “en reformas”. El día en que la Iglesia deje de aplicar la autocrítica y por lo tanto la autoreforma, estará muerta, habrá dejado de llevar en sí el soplo renovador del Espíritu.

Ciertamente la Iglesia es santa y pecadora a la vez; santa porque Dios la ha querido y fundado y porque actúa en ella; y pecadora porque está compuesta por hombres, que siempre son -somos- pecadores en continuo proceso de conversión.

Pero, sí, efectivamente Francisco está impulsando reformas. Y no solo él, ni él el primero. Por ejemplo, casi todos los temas de reformas de Francisco ya los había iniciado Benedicto, y Juan Pablo II, y Pablo VI y Juan XXIII y… (hagamos memoria o estudiemos historia…)

Algunos puntos temas muy mediáticos, como la reforma del llamado banco vaticano y la reestructuración de la curia romana, se llevan muchos titulares. La verdadera reforma trata más sobre el espíritu, sobre la actitud que como Iglesia deberíamos tener. Esta reforma aparece en directivas y líneas de acción que el Papa nos indica a través de sus homilías e intervenciones de todo tipo y en todo lugar. La exhortación apostólica postsinodal “Evangelii Gaudium” contiene gran número de apuntes de “las reformas de Francisco”:

  • una Iglesia en actitud de salida, que va al encuentro, que es más un hospital para curar heridos que un grupo selecto de “buenos”,
  • una Iglesia misericordiosa que se acerca a los pecadores, los acoge y los insta a “no pecar más”,
  • evitar la mundanización de la riqueza y de la burocratización,
  • favorecer una predicación más vivencial y cercana a la gente,
  • aumentar el protagonismo de los laicos en la misión de la Iglesia,
  • un Iglesia pobre y orientada a los pobres,
  • evitar la autorreferencialidad (mirarse a sí misma, dirigirse siempre a los mismos…),
  • una Iglesia más espiritual, más centrada en Dios, que también la lleva a ser muy humana porque Dios se acerca al hombre.
  • etc…

En el mensaje a los dirigentes y miembros de la Curia Vaticana, el 22 de diciembre de 2014, Francisco mencionó “algunas enfermedades y tentaciones que debilitan nuestro servicio al Señor” (resumo):

  • creernos infalibles, inmortales y omnipotentes;
  • endiosar a jefes, o santos o cualquier persona;
  • ser autoreferenciales y quedarnos en un círculo cerrado y cómodo;
  • acumular bienes, materiales y espirituales, y no compartirlos;
  • ser competitivos con otros grupos o personas;
  • no cooperar con otros;
  • endurecer el corazón y el espíritu y quedarnos inflexibles como máquinas en nuestra postura;
  • el activismo hacer mucho, mucho y olvidarnos del descanso;
  • no tener momentos de oración ser más hombres de acción, eficientes como “empresarios” y no estar atentos a donde nos lleva el Espíritu;
  • la esquizofrenia espiritual donde terminamos llevando una “doble vida” cuando decimos mucho y después nuestra vida no es coherente con lo que pedimos a otros;
  • la permanente cara triste;
  • y el chisme y la maledicencia.

¿Las reformas de Francisco? Cambiarse, reformarse a uno mismo. Que cada cristiano sea realmente cristiano.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s